Los chismorreos y rumores son parte de nuestra sociedad, sin embargo en Escocia e Inglaterra en el siglo XVI si alguien te acusaba de ello lo tenías muy complicado, ya que podías ser condenada a llevar “la brida de regañar” o “branks”.
El castigo se aplicaba en un lugar público y a veces también se complementaba con azotes. Se llegó incluso en algunos lugares a añadirles una campana para que pudiera verlas todo el mundo y así humillar a la chismosa.

Enterrar viva a la gente por error era algo que sucedía frecuentemente, como se veía en las marcas de arañazos que dejaban los enterrados en el interior de los ataúdes.
Por ello la gente a ideó un nuevo método: atar a la muñeca del difunto una cuerda que pasaba por un agujero del ataúd y llegaba a la superficie, donde sujetaba una campana. Si “el muerto” se despertaba, haría sonar la campana, avisando que estaba vivo .
De ahí, el origen de la expresión.


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